Dios hace sus obras perfectas y en orden, dentro de su creación el formo al hombre con una naturaleza divina. Aunque la ciencia siempre ha buscado una explicación con respecto a la creación. Pero el hombre está limitado a la revelación divina sin el Espíritu. Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fue el hombre en alma viviente. (Génesis 2:7)
La divinidad del hombre está en que fue hecho a imagen y semejanza de Dios. El fue formado con un cuerpo, un alma y un espíritu, así como Dios es un ser trino. El cuerpo del hombre está conformado, por miembros, coyunturas que están ligadas entre si y estos forman un cuerpo, este cuerpo está gobernado por el cerebro que está en la cabeza. Dios nos ha dado cinco sentidos que nos permite reconocer las cosas externas que nos rodean, y estos mismos nos previenen de las cosas buenas y malas, estos mismos sentido están conectados con el cerebro. Veamos la importancia de estos sentidos dentro del cuerpo natural.
En el principio el hombre no estaba regido por leyes, porque no tenía una mente y conciencia contaminada, fue creado sin pecado,Y estaban ambos desnudos, Adam y su mujer, y no se avergonzaban. (Génesis 2:259) Jehová le había dejado provisión para su vida, había hecho nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer: también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y el mal (Génesis 2:9). Podemos suponer que el árbol de la ciencia del bien y el mal fue la fuente que llevaría a Adán y Eva al pecado, y que por el engaño y su desobediencia traspaso la maldición del pecado y la muerte a toda la generación venidera.
Así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó á todos los hombres, pues que todos pecaron. (Romanos 5:12)
El comer el fruto, como un acto de desobediencia contra Dios, fue lo que dio a Adán y a Eva el conocimiento del bien y el mal. “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.” (Génesis 3:6-7). La codicia el deseo, infundida por el engaño es la raíz que llevo al pecado al primer hombre, y este mal ha seguido a muchas generaciones. El apóstol Pablo nos dice que el pecado engaña al pecador. El resultado final del camino es la muerte. Porque el pecado, tomando ocasión, me engañó por el mandamiento, y por él me mató. (Romanos 7:11)
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. (Romanos 8:2) El Espíritu Santo recibe aquí el nombre de Espíritu de vida, pues es Él quien la produce. Él actuaba en la vida terrenal del Señor Jesús. Por eso el Señor Jesús traía la vida a todo lugar adonde llegaba.
El mismo Señor Jesús, después de haber muerto, se levantó por el poder del Espíritu de vida. Nosotros hemos sido liberados del poder del pecado y de la muerte por este mismo Espíritu de vida. La ley prometía la vida a quien la cumpliera. Pero nadie pudo cumplir la ley porque en la carne no hay fuerza para ello.Porque la intención de la carne es muerte; más la intención del espíritu, vida y paz: Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede. Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido á sujeción del pecado. (Romanos 8:6-7; 7:14)
De acuerdo con el Nuevo Testamento, la naturaleza pecaminosa del hombre no se puede superar con el esfuerzo de seguir la Ley de Dios, por lo tanto, sólo mediante la fe en Jesucristo, y un renacer espiritual, puede vencerse esta naturaleza, y por consiguiente se puede dejar de pecar.
La sed es el ansia por beber líquidos causado por el instinto básico del cuerpo. Es un mecanismo esencial de regulación del contenido de agua en el cuerpo y uno de los primeros síntomas es la deshidratación. Si el volumen de agua del cuerpo baja de un cierto umbral, el cerebro induce a la sed. Si la deshidratación continúa, se pueden originar una gran cantidad de problemas en el cuerpo.
Esta condición que se refleja en el cuerpo, se da también en el alma, así como Dios nos ha dado provisión para el cuerpo, también nos lo ha dado para el alma, cuando el volumen de agua viva baja de un cierto nivel en nuestra alma, el espíritu induce a la sed. Si la falta de esta agua viva no es provista para el alma y continua, puede originar una gran cantidad de problemas en nuestra alma.
Sus ídolos son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablarán; Tienen ojos, mas no verán; Orejas tienen, mas no oirán; Tienen narices, mas no olerán; Manos tienen, mas no palparán; Tienen pies, mas no andarán; No hablarán con su garganta. Como ellos son los que los hacen; Cualquiera que en ellos confía. (Salmo 115:4-8)
Muchos hemos sacado y renunciado a nuestros ídolos, pero idolatra no solamente es adorar ídolos. Es idolatría poner una persona, cosa o deseo por encima de Dios. Cuando venimos al conocimiento de Cristo nuestra vida es plena nos sentimos completos nada nos mueve, ósea nos llega nuestro primer amor, no hay nada más importante que estar con Él. Pero cuando el tiempo va trascurriendo algo empieza a pasar en nuestra vida, empezamos a sentir un vacio, los afanes del mundo, la concupiscencia de los ojos y de la carne nos alcanzan, y la vida de oración, la lectura de su Palabra, la vida en el espiritu se empieza a pagar, sin darnos cuenta hay algo que empieza ocupar el lugar de Nuestro Señor Jesucristo en nuestra vida. Y cuando esto pasa caemos en idolatría. Este mal podría ser la vanidad.
Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra. Ezequiel 36:26-27