La historia del nuevo carro de David, o el rompimiento del Orden Divino de Dios, empieza en (1Samuel 4: 4-11). Allí los Israelitas fueron vencidos por los Filisteos en Eben-ezer. Esta fue una victoria decisiva para los Filisteos: treinta mil Israelitas fueron muertos. Para superar esta derrota y levantar la moral de Israel, los ancianos trajeron el Arca del Pacto de Dios, el símbolo de la presencia de Dios, de Silo al campo. Sin embargo el símbolo no es bueno sin la presencia de Dios.
Dios estaba enojado contra Israel a causa de la falta de control de Elí sobre sus hijos, Ofni y Phinees “se han envilecido y el no los ha estorbado”. El Señor revelo al pequeño Samuel: “He aquí hare yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo despertare contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa. En comenzando acabare también”.
Todos tratamos de llevar un orden en nuestra vida, para completar alguna tarea como: organizar nuestro escritorio de trabajo, limpiar los armarios o poner las cosas en su lugar.
Existe un orden mayor, el orden divino, esto significa hacer la voluntad de Dios a la manera de Dios. Lo cual es posible cuando eliminamos de nuestra mente el desorden del pensamiento negativo, y ocupamos ese espacio con ideas divinas. Estas ideas son puntos de apoyo para lograr lo que es importante y significativo para nuestra vida. Las verdades del orden divino nos ponen en la voluntad de Dios.
Nuestro Señor Jesucristo, cuando El padeció en el huerto de Getsemaní vio a través de los siglos las divisiones que vendrían a su esposa, la Iglesia, y oro: Mas no ruego solamente por éstos, (sus discípulos), sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste. (Juan 17:20-21)
Todo cristiano que cree en la oración, debe seguramente tener fe que Dios contestara esa oración de su hijo. Pero ¿Cómo lo hará? Por todas partes vemos el cuerpo dividido en diferentes grupos, cada uno apoyado en una mezcla doctrinal de tradición y verdad.
EL ORIGEN DE HABLAR EN LENGUAS Y EL DON DE LENGUAS
El hablar en lenguas es una facultad que conduce el Espíritu Santo a un creyente de hablar en idioma desconocido. Cristo prometió las lenguas como una señal que seguiría a la predicación del evangelio. Y que esta señal no es dada por el hombre ni es ganada por sus obras.
Hay tres registros principales en la Biblia, donde esta señal de hablar en otras lenguas se manifiesta. En primer lugar, da como manifiesto la llegada del Espíritu Santo, y en segundo lugar al cumplimiento de la promesa de Nuestro Señor Jesucristo; para todo aquel creyente.
Y estas señales seguirán á los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablaran nuevas lenguas; (Marcos 16:17)
Enseñanza una palabra común y sencilla pero profunda:
Dios desde el principio tuvo en su voluntad enseñar al hombre, para vivir una vida plena y en comunión con El, y la primera enseñanza que puso al hombre fue la obediencia. El le dio estatutos y derechos para poseer y enseñorearse sobre todas las cosas que había en el Edén. Pero el primer estatuto que le fue dado, es que no podría comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Este mismo Dios nos ha prometido el poseer todas las cosas que están en su voluntad darnos. Pero para ello también debemos aprender el principio de su enseñanza; la obediencia, El nos ha dejado enseñanza por medio de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo es el ejemplo perfecto para nuestra enseñanza a la obediencia. Y para aprender a caminar en obediencia necesitamos aprender sus enseñanzas.
Porque si el árbol fuere cortado, aun queda de el esperanza; retoñecerá aún, Y sus renuevos no faltarán. Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo, Al percibir el agua reverdecerá, Y hará copa como planta.