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UN ALMA SEDIENTA

UN ALMA SEDIENTA

La sed es el ansia por beber líquidos causado por el instinto básico del cuerpo. Es un mecanismo esencial de regulación del contenido de agua en el cuerpo y uno de los primeros síntomas es la deshidratación. Si el volumen de agua del cuerpo baja de un cierto umbral, el cerebro induce a la sed. Si la deshidratación continúa, se pueden originar una gran cantidad de problemas en el cuerpo.

Esta condición que se refleja en el cuerpo, se da también en el alma, así como Dios nos ha dado provisión para el cuerpo, también nos lo ha dado para el alma, cuando el volumen de agua viva baja de un cierto nivel en nuestra alma, el espíritu induce a la sed. Si la falta de esta agua viva no es provista para el alma y continua, puede originar una gran cantidad de problemas en nuestra alma.

El hombre le ha dado más importancia al hombre exterior, que al hombre interior, siempre queremos vernos bien, vestirnos bien, alimentarnos bien, ejercitarnos bien, nos preocupamos por lo que la gente puede ver. ¿Pero qué pasa con nuestro hombre interior?, como la gente no le pueden ver entonces no nos ocupamos de él, cada día se va debilitando, cada día está más vacío, cansado y sediento. Esta condición en nuestra alma es la falta de saciarla del agua de  fuente de vida. Así como el agua es fundamental para el cuerpo también lo es para el alma.

Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ­Cuándo vendré, y pareceré delante de Dios! (Salmos 42:1-2)

¿En verdad hemos sentido sed en nuestra alma?

Cuando sentimos sed en nuestro cuerpo bebemos agua y satisfacemos nuestra sed. Pero cuando tenemos sed en nuestra alma como dice el Salmista, ¿Qué hacemos y donde vamos? Veamos qué es lo que el Salmista hacia cuando su alma tenia sed.

DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: Mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, En tierra de sequedad y transida sin aguas; (Salmos 63:1)

Una de las causas que se manifiesta en nuestro cuerpo por falta de agua es la deshidratación.

¿Ahora cual sería la manifestación en nuestra alma de tener sed?

La ansiedad es una causa de la falta de agua viva en nuestra alma. ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, Con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? Mira, óyeme, Jehová Dios mío: Alumbra mis ojos, porque no duerma en muerte; Porque no diga mi enemigo, Vencílo: Mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare. Mas yo en tu misericordia he confiado: Alegraráse mi corazón en tu salud. Cantaré á Jehová, Porque me ha hecho bien.

(Salmos 13:2-6)

¿Dónde podemos tomar esta agua de vida que podrá saciar la sed de nuestra alma?

Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva. (Juan 4:10)

Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. (Juan 4:14)

El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre.

(Juan 7:38)

Hay una verdadera realidad en la vida del hombre interior en cuanto a su estado de restauración; cuando el hombre ha dado el paso para entrar en obediencia hacia Dios, siempre habrá un obstáculo que nos propondrá regresar a tras, y esto nos puede hacer dar un giro contrario; ya que satanás no descansara de vernos en completa derrota. El hombre que es salvo y ha sido llamado para restauración, necesita guardar su corazón y su pensamiento, de las actitudes del viejo hombre que está expuesto a los deseos de la carne y del mundo; y el diablo esta consiente de nuestra condición. Lo contrario es nuestro espíritu, el se opone a los deseos de la carne y los placeres del mundo. Cuando el hombre ha dispuesto y ha entregado su vida a Jesús y lo ha reconocido como su único y suficiente salvador, la primera área de nuestro ser que viene a la vida es nuestro espíritu, y este es perfecto porque es el lugar de habitación de nuestro Dios. Y ya dentro, el empezara una restauración en nuestro hombre interior o sea nuestra alma en ruina; El ira quitando lo imperfecto, empezara a despojar al viejo hombre para dar lugar al nuevo hombre. Y esto solo será posible si ponemos nuestra vida en obediencia y rendimos nuestra alma a Él, que es donde opera nuestra voluntad.

¿Cómo podemos ejercitar a nuestra alma?

Primero, para ejercitar a nuestra Alma solo puede ser por el espíritu: Siempre habrá un conflicto entre la mente y el cuerpo y esto pasa cuando caminamos en nuestra mente natural. Pero cuando nos guiamos por el espíritu, entonces nuestra mente será controlada por él espíritu. Necesitamos que nuestra alma sea el reflejo de nuestro espíritu.

Pablo habla de su lucha contra su mente natural, una mente controlada por el espíritu:

Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios: Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo á la ley del pecado que está en mis miembros. Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte? Gracias doy á Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado. (Romanos 7:21-25)

Porque la intención de la carne es muerte; más la intención del espíritu, vida y paz: Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede. Así que, los que están en la carne no pueden agradar á Dios. Más vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él. (Romanos 8:6-9)

Si dejamos que el espíritu controle nuestra mente natural, y vamos a la fuente de agua viva entonces el alma; No tendrán más hambre, ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni otro ningún calor. Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará á fuentes vivas de aguas: y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos. (Apocalipsis 7:16-17)

Y el no hacerlo entonces, será como el que tiene hambre y sueña, y parece que come; mas cuando despierta, su alma está vacía; ó como el que tiene sed y sueña, y parece que bebe; mas cuando se despierta, hallase cansado, y su alma sedienta: así será la multitud de todas las gentes que pelearán contra el monte de Sión. (Isaías 29:8)

Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme á mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas. (Jeremías 2:13)

 
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Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra.
Ezequiel 36:26-27
 

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