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Album: 22 de Abril de 2007

¿QUE HAY EN NUESTRO PENSAMIENTO?

¿QUE HAY EN NUESTROS PENSAMIENTOS?

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos: Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. (Salmos 139:23-24)

Los pensamientos negativos son los enemigos de la vida victoriosa. Puesto que nuestra vida es en gran medida determinada por nuestra mente, nuestros pensamientos pueden fortalecer o romper nuestra vida. Los pensamientos negativos distraen nuestra atención, y vienen del diablo. Los pensamientos positivos se mueven en nuestro espiritu y vienen de Dios. El enemigo tratara de distraer nuestra atención, para romper los propósitos de Dios en nuestra vida, y al final, ya no tendremos una vida de victoria, si no una vida de derrota. Los pensamientos negativos pueden hacer la diferencia entre la victoria y la derrota. ¿Cómo vencer los pensamientos negativos? La atención que se le dé a nuestros pensamientos, nos llevaran a un estado de victoria o de derrota.

Si le damos más atención a los pensamientos negativos, se hacen más fuertes y más fuertes. Lo que parece un asunto sin importancia en el comienzo puede llegar a ser una tragedia al final. Lo que se debe hacer es romper lo negativo a positivo. ¿Y cómo hacerlo? Solo hay una manera que la Biblia nos enseña, y esta es, orando en lenguas o en el espíritu. Porque cuando entramos en el nivel del espíritu nuestros pensamientos se quedan sin fruto. Porque si yo orare en lengua desconocida, mi espíritu ora; mas mi entendimiento es sin fruto.

(1 Corintios 14:14)

Esta actitud se impone a los pensamientos negativos que nos enfrentamos a diario, y a las adversidades de este mundo, y que operan en los deseos de nuestra carne.

Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. (Mateo 15:19)

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad. (Filipenses 4:8)

El mundo es el primer y gran enemigo de los cristianos. Los deseos de la carne operaran cuando de nuestra propia concupiscencia es llevada por el mundo. Si no conocemos quién es el que lo gobierna y qué peligro encierra para nosotros, tarde o temprano caeremos bajo su influjo mortal. La primera lección que hemos de aprender es que la salvación de Dios y la redención por la Sangre de Jesús no nos libra sólo de la condenación eterna, sino que hoy nos libra del mundo. Si tenemos esto claro desde el principio escaparemos de un lazo de muerte, y sabremos que nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde esperamos al Salvador, a nuestro Señor Jesucristo. (Filipenses. 3:20). Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (Juan 17:14)

Hay una forma de saber qué es del mundo y de qué cosas debemos apartarnos: todo aquello que apaga nuestra vida espiritual es del mundo. El mundo estorba y apaga nuestra comunión con el Señor. Por eso, debemos apartarnos del mundo. Nuestro corazón es el que primero necesita separarse del mundo. Si no ocurre así, es inútil nuestra lucha contra el mundo.

¿Por qué? Porque la carne esta presta, y se opone a nuestro espíritu: Amados, yo os ruego como á extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, ¿DE dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros? Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagáis lo que quisieres. Mas si sois guiados del Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios. (1 Pedro 2:11, Santiago 4:1, Gálatas 5:17-21)

Ahora que somos redimidos (rescatados, librados, salvados) de la maldición de la ley por la que Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque está escrito: Maldito cualquiera que es colgado en un madero), (Gálatas 3:13)

Muchos cristianos no sabemos qué hacer después de haber recibido esta obra divina que ha sido derramada por haber creído y recibido Jesús como nuestro salvador. ¿Qué es lo que paso en la vida de Pablo después de su encuentro con Jesús en el camino?

Pablo tuvo que despojarse de todo lo que había en su corazón, y en sus pensamientos, todo lo que el sabia y hacia lo tubo por estiércol para poder servir al Señor.Pero las cosas que para mí eran ganancias, helas reputado pérdidas por amor de Cristo. Y ciertamente, aun reputo todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y téngolo por estiércol, para ganar á Cristo, Y ser hallado en él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; A fin de conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad á su muerte, Si en alguna manera llegase á la resurrección de los muertos. (Filipenses 3:7-11)

Pablo experimento la fe y la gracia, después de haberse despojado de todo lo que llenaba su corazón y sus pensamientos contaminados. Y esto empezó después de su encuentro con Jesús en el camino, solo un encuentro verdadero con Jesús puede transformar nuestro corazón y despojarnos de nuestro viejo hombre.

Ser objeto de la gracia es un privilegio, y por consiguiente una responsabilidad. No podemos apoderarnos de la gracia como si fuera nuestro derecho, pero es posible oponer resistencia a ella y perder así los beneficios que nos ofrece. Tenemos la obligación de administrar la gracia, para nuestra edificación. Nuestra vocación cristiana en general, y la vocación a un ministerio particular, son obra de la gracia. Para cumplir ese ministerio la gracia nos brinda los dones particulares que necesitamos. Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo á los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios. (1 Pedro 4:10)

De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme á la medida de la fe; (Romanos 12:6)

Empero á cada uno de nosotros es dada la gracia conforme á la medida del don de Cristo. (Efesios 4:7)

Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados; (Hebreos 12:15)

Más él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes. (Santiago 4:6)

La gracia debe ir ligado a la caridad, la caridad no hace mal a su prójimo, ya que el cumplimiento de la ley es la caridad (Romanos 13:10)

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. Toda amargura, y enojo, e ira, y gritería, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia; antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en el Cristo. (Efesios 4:29-32)

El mismo Señor Jesús, después de haber muerto, se levantó por el poder del Espíritu de vida. Nosotros hemos sido liberados del poder del pecado y de la muerte por este mismo Espíritu de vida. La ley prometía la vida a quien la cumpliera. Pero nadie pudo cumplir la ley porque en la carne no hay fuerza para ello. Porque la intención de la carne es muerte; más la intención del espíritu, vida y paz: Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede. Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido á sujeción del pecado. (Romanos 8:6-7; 7:14)

Solo el Espíritu de vida que levanto de la muerte a nuestro Señor Jesús podrá levantarnos de nuestro estado natural y romper todo pensamiento negativo que nos lleva cautivos a vivir una vida de derrota y de condenación. Y cada uno caminaba en derecho de su rostro: hacia donde el espíritu era que anduviesen, andaban; cuando andaban, no se volvían. (Ezequiel 1:12)

Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado; Lo cual también hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, mas con doctrina del Espíritu, acomodando lo espiritual á lo espiritual. Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente. (1 Corintios 2:11-14)

Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu. No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros. (Gálatas 5:25-26)

Nuestros pensamientos contaminados nos llevaran a una condición negativa, pero un pensamiento lleno y guiado por el Espíritu Santo nos llevara a una condición positiva y en victoria.

 
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Salmo 37:5
 

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