Inicio arrow Estudios Bíblicos arrow ¿PARA QUE SOMOS SALVOS?

Formulario de acceso






¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí

Estadísticas

Visitantes: 89211

Imágen Aleatoria


Album: 22 de Abril de 2007

¿PARA QUE SOMOS SALVOS?

¿Para que somos salvos?

Muchas Iglesias hemos fallado en no dar respuestas a una evangelización como Jesús nos enseña. Sin embargo Jesús tiene respuesta en su Palabra para todas las épocas, ya que la Palabra de Dios es viva, es útil para redargüir y convencer a los hombres y las mujeres. Muchas Iglesias como instituciones se han dedicado a todo, menos a predicar a Jesucristo con un mensaje cónsono, y si además añadimos que hay mucha división debido a dogmas y teologías de hombres, el problema se agrava. A pesar de ello hay esperanza porque en esta época Dios está levantando hombres y mujeres y les está revelando su Palabra, Dios necesita hombres que se comprometan con el Señor y no con una institución. La sociedad necesita saber que Jesús es el camino, la verdad y la vida.

¿Cómo, pues invocarán á aquel en el cual no han creído? ¿y cómo creerán á aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ­Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de los bienes!

(Romanos 10:14-15)


Dios nos ha salvado para dar testimonio del poder transformador del hombre, hay muchos ejemplos en su palabra; Jesucristo nos predico por su ejemplo, uno de los mayores testimonios de conversión al evangelio es en la vida de Pablo. Hay uno de tantos que me llama la atención, la conversión de Zaqueo el publicano, muchos murmuraron por la actitud de Jesús, al haber entrado a posar en la casa de un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto. Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido. (Lucas 19:8-10) este es el poder transformador de Jesús cuando en verdad hemos creído en El.

El quiere una transformación completa en nuestras vidas, y tiene un trato para cada uno de los que venimos a salvación. Porque antes éramos enemigos pero fuimos reconciliado con Dios por la muerte de su Hijo. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliado con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. (Romanos 5:10)

Necesitamos ser avivados con poder en nuestro espíritu, y debemos dar testimonio que fuimos redimidos por la sangre del cordero. Porque dice la escritura que los redimidos hemos vencido al diablo por la sangre del cordero y por la palabra de su testimonio. Cuando nosotros tomamos nuestra vida de victoria, entonces en el ambiente de nuestra vida empiezan a romperse todos los estorbos, todas barreras, la mentalidad de derrota y de opresión empiezan a ser quebradas por el poder de la sangre de Jesús. Cuando esto se rompe entonces empezamos a pensar bien, y hacer libres de pensamientos de mal; entonces somos llenos de toda la posibilidad de Jesús. Y todo pensamiento de derrota se va, y es ahí cuando empezamos a oír la voz de Jesús.

 

Dios nos ha escogido pero no para ser derrotados; El nos ha escogido para ser hombres de victoria por la sangre de Jesús. ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo? (Hebreos 9:14)

 

Dios se sirve de la predicación, del anuncio de las buenas nuevas, para dar a conocer Su amor y la obra del Señor Jesucristo.

El objeto central de la predicación o proclamación cristiana es la persona y la obra del Señor Jesucristo, Dios manifestado en carne, muerto por nuestros pecados, y resucitado para nuestra justificación, y que volverá para juzgar al mundo con justicia

 

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. (Juan 1:1)

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:14)

Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado á los Gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria.

(1 Timoteo 3:16)

El cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación

(Romanos 4:25)

Por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó; dando fe á todos con haberle levantado de los muertos. (Hechos 17:31)

Porque la gracia de Dios que trae salvación á todos los hombres, se manifestó. Enseñándonos que, renunciando á la impiedad y á los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente, Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo. Que se dió á sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Esto habla y exhorta, y reprende con toda autoridad. Nadie te desprecie. (Tito 2:11-15)

 

El poder de la predicación no esta en nuestro sabía habilidad de hombre. Pablo fue despojado de todo su conocimiento cuando fue tomado por el Espíritu de Dios

Y ni mi palabra ni mi predicación fué con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostración del Espíritu y de poder; (1 Corintios 2:4)

Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicación, y todos los Gentiles oyesen; y fuí librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. (2 Timoteo 4:17-18)

Necesitamos que nuestros corazones sean conmovidos por la condición: de la sociedad, de nuestra ciudad, de nuestro estado, de nuestro país y del mundo, así debe crecer nuestro nivel de anhelo para la gente sin Cristo. Esta fue la actitud de Jesucristo antes de su entrada triunfal e Jerusalén.

Y como llegó cerca viendo la ciudad, lloró sobre ella, Diciendo: ­Oh si también tú conocieses, á lo menos en este tu día, lo que toca á tu paz! mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, que tus enemigos te cercarán con baluarte, y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho, Y te derribarán á tierra, y á tus hijos dentro de ti; y no dejarán sobre ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. (Lucas 19:41-44)



 
< Anterior   Siguiente >
No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo; El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.
Tito 3:5-6