Estudios Bíblicos
NIVELES DE MADUREZ ESPIRITUAL
NIVELES DE MADUREZ ESPIRITUAL |
NIVELES DE MADUREZ ESPIRUTUAL: Así como el ser físico recién nacido desea leche, el recién nacido espiritual también tiene un deseo real de alimento. Sin embargo, en este nivel espiritual no sabemos que tipo de alimentos necesitamos. Los bebes espirituales, y aun los que estamos en proceso de crecimiento debemos tener cuidado de las falsas doctrinas. Todo hijo en proceso de crecimiento, esta expuesto a recibir alimentos que puedan dañar nuestra salud espiritual. Nuestra hambre espiritual, sin la guía del Espíritu Santo nos puede llevar al error y aun a un estado de muerte espiritual. Es por eso que necesitamos crecer espiritualmente y probar los espíritus si vienen de Dios. Porque muchos falsos se levantaran en le mundo. AMADOS, no creáis á todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo es venido en carne es de Dios: Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo es venido en carne, no es de Dios: y éste es el espíritu del anticristo, del cual vosotros habéis oído que ha de venir, y que ahora ya está en el mundo. (1 Juan 4:1-3) El nuevo ser nacido en Cristo, necesita aprender a desarrollarse correctamente en cada etapa de crecimiento de su vida espiritual. Este crecimiento del ser espiritual necesita de una verdadera fuente de alimento y de un gran padre espiritual. Pablo fue un padre espiritual de Timoteo y Timoteo fue un hijo fiel en el Señor. Para que un hijo sea llevado a un crecimiento y a una madurez espiritual es necesario ser un hijo en verdadera sumisión en el Señor. Por lo cual os he enviado á Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor,… (1 Corintios 4:17)
El verdadero crecimiento espiritual, empieza cuando consagramos (Dedicamos) nuestra vida a Dios para servirle. Y esta consagración debe ser desde nuestro nuevo nacimiento en el espíritu. Un ejemplo claro que la Biblia nos enseña de consagración esta en la vida de Samuel. El había sido consagrado para Dios desde antes de la gestación. Ana levanto la siguiente oración delante de Jehová: E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres á tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré á Jehová todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza. Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo pues le vuelvo también á Jehová: todos los días que viviere, será de Jehová. Y adoró allí á Jehová. (1 Samuel 1:11; 27-28)
El nuevo nacimiento cristiano nos debe llevar a consagrar nuestra vida a Dios para fortalecer nuestra vida espiritual, y crecer en sabiduría y gracia delante de nuestro Padre. Cristo nos dejo ejemplo en su condición de hombre que el se fortalecía, por su vida consagrada al Padre y no por su fuerza y voluntad. Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres. (Lucas 2:40; 52) Los cristianos en crecimiento espiritual pensamos que sabemos lo que supuestamente nosotros debemos hacer, pero nosotros no sabemos como hacerlo. En cada etapa de nuestro vida espiritual debemos recibir fundamentos de crecimiento que solo podremos recibir por la palabra. Estos fundamentos son tan importantes entenderlos para poder efectivamente desarrollar una vida espiritual mas saludable, y que podamos desarrollarnos en un correcto crecimiento. Cuando Adán peco, él fue separado de Dios por el pecado. El resultado de esa separación de Dios alcanzo a toda la generación humana, esta condición solamente puede ser invertida, si rompemos esa barrera del pecado que nos separan de su presencia. El arrepentimiento hacia Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo rompe esta barrera. Al momento de que una persona coloca su confianza en Cristo esa persona es nacida del espíritu, eso significa que el Espíritu Santo entra en el espíritu humano. El Espíritu Santo es ahora capaz de transformar a esa persona, porque el cambio puede darse lugar desde adentro. Si el cambio de la persona esta sucediendo desde adentro, la persona crecerá y madurará espiritualmente. Sin embargo, muchos nuevos cristianos no entendemos eso, y tratamos de cambiarnos a si mismos por medio de seguir cierto grupo de reglas. Así como no podemos ser salvos por medio de obras, nosotros no podemos madurar espiritualmente por medio de obras. Cuando nosotros tratamos de madurar por nuestros propios esfuerzos entonces tenemos el problema del “YO”. El hombre exterior, nuestro “YO” siempre manifestara su capacidad, física, intelectual y emocional; pero la verdadera transformación empieza en nuestro hombre interior, por nuestro espíritu. ¿Por qué? Porque el espíritu se opone a las obras de la carne. Esta es la lucha en nuestro crecimiento espiritual; pero si consagramos nuestra vida y rendimos nuestra voluntad a Dios entonces tendremos un crecimiento y una madurez espiritual. Pablo nos habla de que la obra redentora de Cristo provee a la renovación espiritual. Solo cuando el rindió su vida a Jesús, el día que fue derribado en el camino, entonces la transformación empezó, el viejo hombre tenia que ser despojado, y empezar a dar lugar al nuevo hombre que es por el espíritu. Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí (es á saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo. Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya no obro yo, sino el mal que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios: Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo á la ley del pecado que está en mis miembros. Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte? Gracias doy á Dios, por Jesucristo Señor nuestro. (Romanos 7:15-25) Cuando maduramos por medio de ceder al Espíritu Santo nuestra vida, no habrá nada que nos pueda apartar de la presencia y del a mor de Cristo Jesús. Nosotros seremos profundamente arraigados en el amor de El, y nada nos dañara y haremos más que vencer en Cristo Jesús. Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:37-39)
Aun en el último nivel de nuestro crecimiento como un Timoteo espiritual debemos mantener una vida de consagración hacia Dios en Cristo Jesús. Permanecer en la Fe de su Palabra y persistir en lo que hemos aprendido. Ya que su palabra es aun el alimento principal para todo nivel cristiano. Pablo le decía a Timoteo: Empero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra. (2 Timoteo 3:14-17) Pablo sabía que la carrera de todo hombre de Dios, necesita mantenerse en una vida de lucha, y persistencia para alcanzar un crecimiento y una madurez espiritual. Y de esta manera poder alcanzar el premio de la soberana vocación. Y que fuera de Jesucristo nada podremos hacer, el mismo decía: Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante, Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos: y si otra cosa sentís, esto también os revelará Dios. (Filipenses 3:13-15) |
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Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; Efesios 2:20 |