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LA PAZ

BUSCAR LA PAZ CON DIOS + RECIBIR LA PAZ DE DIOS + CAMINAR CON EL DIOS DE PAZ

ES LA VIDA PLENA PARA TODO HOMBRE

La Paz con Dios es el fin de una enemistad con Dios por nuestra condición de pecadores, y esta nueva relación es producto de la Justificación. La Justificación es el acto soberano de Dios por el que, por pura gracia y a base de su pacto, declara acepto ante Él a quienes creen y confiesan a su Hijo como su único y suficiente salvador. El creer y recibir a Jesucristo nos es atribuido por justicia como lo fue en Abraham, y esto es por la Fe, no por obras.

Que si Abraham fué justificado por la obras, tiene de qué gloriarse; mas no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham á Dios, y le fué atribuido á justicia. Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por deuda. Mas al que no obra, pero cree en aquél que justifica al impío, la fe le es contada por justicia.

(Romanos 4:2-5) El término de Paz es un convenio o tratado que pone fin a un conflicto o guerra.

El pecado que heredamos de nuestro padre Adán nos mantuvo separados de Dios.

De consiguiente, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó á todos los hombres, pues que todos pecaron. (Romanos 5:12)

Recibiendo a Cristo por la Fe, es el convenio que pone fin a nuestra enemistad y guerra con Dios. JUSTIFICADOS pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo: (Romanos 5:1)

Esta paz no es el producto artificial y pasajero de un esfuerzo humano, sino que es la segunda manifestación del fruto del espíritu, dada por el mismo Dios. Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.

(2 Tesalonicenses 3:16)

La Paz con Dios: es el primer paso del hombre para empezar una vida plena, ahora que sabemos que somos reconciliados con Dios por medio de la Justificación por la Fe en Cristo, muchos no sabemos qué hacer. ¿Qué hemos hecho y pensado después de esta obra divina en nuestra vida?

Por consiguiente: Nuestro siguiente paso, es el camino a la santificación, o sea nuestro estado de como caminar ahora mismo. Dios quiere conducirnos para vivir una vida plena en Cristo y en completa Paz. Los afanes de la vida y de este mundo siempre se opondrán para ser conducidos por El. Necesitamos aprender a depender de Dios y poner toda solicitud delante de Él y darle gracias en todo.

Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. (Filipenses 4:6)

Cuando nuestros pensamientos son ordenados y reducidos por Dios, podremos experimentar la plenitud de la Paz. Porque la Paz de Dios sobre pasa todo entendimiento.

Nuestra paz no debe ser una paz que solo este en nuestro pensamiento si no una paz que vivamos todos los días.

¿Cómo podremos vivir la Paz de Dios? Cuando nuestros pensamientos contaminados y con prejuicios sean reducidos y solo sean: verdaderos, honestos, justos, puros, amables, y buenos, entonces conoceremos y recibiremos la Paz de Dios, porque él se manifestara y estará con nosotros.

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad. (Filipenses 4:8)

Pablo podía hablar de esta vida de Paz porque había aprendido a ordenar sus pensamientos y a depender de Dios. Y pedía a los filipenses que lo imitaran para que esa paz habitara en ellos.

Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz será con vosotros. (Filipenses 4:9)

Este nuevo caminar, renovara nuestros pensamientos y actitudes, son un paso a la santificación. Que significa esta nueva vida de santificación.

Es separar, apartarnos de nuestra antigua vida y consagrarla a Dios. Jesucristo ha santificado a los creyentes por su obra y son por lo tanto santos. Por otra parte, la voluntad de Dios es nuestra santificación es decir, que seamos conformados a la imagen de Cristo. Esto demanda un esfuerzo del creyente en una lucha permanente; pero debe ser reconocida como obra de Dios, quien la perfeccionará.

Este proceso de perfección será todos los días de nuestra vida, porque Dios trabaja de adentro hacia fuera, y ha empezado desde nuestro espíritu, donde hay una completa perfección porque es donde El se manifiesta; como lo fue en el tiempo del tabernáculo, que estaba formado por un atrio, un lugar santo y un lugar santísimo donde descendía la presencia de Dios. Este tabernáculo representa estas tres áreas de nuestra vida, atrio cuerpo, lugar santo alma y lugar santísimo espíritu. Y Dios está trabajando en estas tres áreas de nuestra vida.

Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

(1 Tesalonicenses 5:23) Porque la voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de fornicación; Que cada uno de vosotros sepa tener su vaso en santificación y honor; (1 Tesalonicenses 4.3) Y cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica, como él también es limpio. (1 Juan 3:3) ASI que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios. (2 Corintios 7:1)

¿Por qué muchos cristianos fracasamos en este caminar? Porque nos hemos ocupado de las obras de la carne, en lugar que en las obras del espíritu, ósea estamos trabajamos de afuera hacia dentro como los fariseos, no hay nadie, ni habrá nadie quien pueda sujetarse a la ley de Dios, es por eso que la justificación de nuestros pecados solo puede venir por la Fe en Jesucristo.

Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede. (Romanos 8:7)

¿Ahora bien cuál es nuestra condición de vida para romper las intensiones de la carne? una vida en el espíritu. Porque la intención de la carne es muerte; mas la intención del espíritu, vida y paz: (Romanos 8:6) porque por el espíritu mortificamos las obras de la carne. Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre. Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

(Romanos 8:15-16)
 
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Porque si el árbol fuere cortado, aun queda de el esperanza; retoñecerá aún, Y sus renuevos no faltarán. Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo, Al percibir el agua reverdecerá, Y hará copa como planta.