Inicio arrow Estudios Bíblicos arrow LA LEY DE LA CARNE ES MUERTE

Formulario de acceso






¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí

Estadísticas

Visitantes: 229164

Imágen Aleatoria


Album: 22 de Abril de 2007

LA LEY DE LA CARNE ES MUERTE

LA LEY DE LA CARNE ES MUERTE

En el principio el hombre no estaba regido por leyes, porque no tenía una mente y conciencia contaminada, fue creado sin pecado, Y estaban ambos desnudos, Adam y su mujer, y no se avergonzaban. (Génesis 2:259) Jehová le había dejado provisión para su vida, había hecho nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer: también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y el mal (Génesis 2:9). Podemos suponer que el árbol de la ciencia del bien y el mal fue la fuente que llevaría a Adán y Eva al pecado, y que por el engaño y su desobediencia traspaso la maldición del pecado y la muerte a toda la generación venidera.

Así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó á todos los hombres, pues que todos pecaron. (Romanos 5:12)

El comer el fruto, como un acto de desobediencia contra Dios, fue lo que dio a Adán y a Eva el conocimiento del bien y el mal. “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.” (Génesis 3:6-7). La codicia el deseo, infundida por el engaño es la raíz que llevo al pecado al primer hombre, y este mal ha seguido a muchas generaciones. El apóstol Pablo nos dice que el pecado engaña al pecador. El resultado final del camino es la muerte. Porque el pecado, tomando ocasión, me engañó por el mandamiento, y por él me mató. (Romanos 7:11)


La Ley de Dios revela el hecho de que somos pecadores, y que nunca podemos salvarnos a nosotros mismos. El apóstol Pablo confesó, "Pero yo no conocí el pecado sino por la ley" (Romanos 7:7). Se nos recuerda una y otra vez, "No hay nadie quien haga lo bueno, ni siquiera uno"(Romanos 3:12). "Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23). Cualquiera que piense lo contrario esta en esclavitud del engaño del pecado.

El pecado engaña de tal manera que hace que el pecador completamente pierda el camino. Da una falsa impresión, Entonces la serpiente dijo á la mujer: No moriréis; Mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal. (Génesis 3:4-5 El pecado nos engaña al pensar que mientras no hemos pecado aparentemente y visiblemente todo esta correcto entre nosotros y Dios. La Palabra de Dios nos informa de manera diferente porque Dios discierne los pensamientos, las actitudes y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12-13). Jeremías dijo: "Engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso" (Jeremías 17:9).

Nuestros pensamientos y actitudes lejos de la comunión de nuestro creador son radicalmente depravados y estos nos llevan a comportamientos pecaminosos.

El pecado aprovecha cualquier oportunidad para engañar a los hombres y crea una poderosa rebelión en nuestros corazones. Porque la ley dice "no", el pecado hace todo lo posible para seguir adelante y hacerlo. La Ley nos demuestra hasta qué punto son nuestros corazones rebeldes y la fuerza del pecado en nosotros. "La ley es santa, y el mandamiento de Dios es santo, justo y bueno" (Romanos. 7:12).

La ley nos demuestra que el pecado nos engaña en pensar que la ley nos puede salvar, o que somos autosuficientes, y muy religiosos. La ley nunca puede salvar a alguien. Nunca nadie ha sido salvado por cumplir la ley.

Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra á tu padre y á tu madre. El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad. Entonces Jesús mirándole, amolé, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. (Marcos 10:18-21).

Aunque aquel hombre rico había cumplido toda la ley desde su mocedad, pero su amor a sus posesiones no pudo ver el amor de Jesús, y esta condición lo llevo a perder los tesoros del reino de los cielos y la promesa de salvación que solo por la Fe en Jesús el hombre puede alcanzar. Los discípulos estaban pasmados por la actitud de aquel hombre rico, y había confusión en sus pensamientos.

Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse? Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. (Marcos 10:26-27).

La salvación solo es posible por la Fe en Jesús y no por el cumplimiento de la ley, porque solo Jesús pudo el cumplimiento de la ley.

La ley nos condena a fin de apuntarnos a la gracia de salvación de Dios en Jesucristo.
La ley nos despierta de nuestro pecado y nos señala hacia el Salvador, Jesucristo. Pero el pecado nos engaña en el mal uso de la salvación por la gracia mediante la fe. El pecado puede conseguir y mantener en nosotros que no tengamos ningún deseo de vivir una vida agradable a Dios. El pecado dice:"Adelante, peca de modo que la gracia pueda aumentar." El pecado engaña, abusando de la enseñanza de la gracia. Sólo hay una manera de ser librados del engaño, del castigo, y del poder del pecado, y esto es por medio de la muerte expiatoria de Jesucristo y la morada del Espíritu Santo. Pablo decía !Miserable de mi! ¿Quién me librara de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con mi carne a la ley del pecado" (Romanos 7:24-25). El libertador es el Señor Jesucristo.

La carne es el enemigo que re­side "dentro de las puertas", o sea, en el corazón de cada individuo. Este enemigo del hombre, que sin Cristo, está aliado con Satanás le ayuda a tentarnos. Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado. (Santiago 1:14) Santiago claramente enseña que pecamos simple­mente porque queremos pecar; nadie es forzado a pecar, nadie tiene que pecar.

Pablo nos llama a vivir en completa libertad con que Cristo nos ha hecho libres de la ley del pecado, y vivir guiados por el Espíritu de vida, que viene por recibir a Nuestro Señor Jesucristo como nuestro salvador. Solo la gracia por la Fe en el, podremos ser justificados delante de Dios. Y no por la ley.Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre. He aquí yo Pablo os digo, que si os circuncidareis, Cristo no os aprovechará nada. Y otra vez vuelvo á protestar á todo hombre que se circuncidare, que está obligado á hacer toda la ley. Vacíos sois de Cristo los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. Porque nosotros por el Espíritu esperamos la esperanza de la justicia por la fe. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión; sino la fe que obra por la caridad. (Gálatas 5:1-6)

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. (Romanos 8:2)

 
< Anterior   Siguiente >
Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra.
Ezequiel 36:26-27