Estudios Bíblicos
LA INFLUENCIA DE LA MENTE NATURAL
LA INFLUENCIA DE LA MENTE NATURAL |
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LAS INFLUENCIAS DE LA MENTE NATURAL
¿Que hay en los pensamientos sin el Espiritu Santo y en la ausencia de Cristo?
Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre: (Mateo 15:19-20) Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, Los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las desvergüenzas, el ojo maligno, las injurias, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. (Marcos 7:21-23) JESUCRISTO conoce nuestros pensamientos, y aun lo profundo de nuestro corazón.Si se le permitimos a nuestra mente natural y egoísta seguir sus propios deseos pecaminosos, obrará sin motivo malos y elevados pensamientos, sin buscar la gloria de Dios o el beneficio de nuestra alma. Los pensamientos serán pecaminosos; única y continuamente pecaminosos. El alma sólo puede encontrar la paz confiando en Dios y participando de la naturaleza divina mediante la fe en el Hijo de Dios. El Espíritu Santo produce una nueva vida en el alma y trae todos los pensamientos y deseos en obediencia a la voluntad de Cristo. El hombre interior se renueva cada día en la imagen de Aquel que subyuga todas las cosas a sí mismo. Cada uno de nosotros tiene un trabajo individual que hacer para ceñir los lomos de nuestra mente, ser sobrio y velar en oración. La mente debe estar firmemente controlada por nuestro espiritu para pensar solamente en aquello que fortalecerá nuestra alma y nuestra vida moral. Cada uno debiéramos aprender y comenzar ha enseñar a nuestros hijos a su temprana edad a cultivar hábitos correctos de pensamientos, disciplinando la mente para andar por canales saludables y evitar los pensamientos que son enfermizos. El salmista declara: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío” (Salmo 19:14). Mientras Dios, por su Espíritu, trabaja en nuestro corazón, cada día debemos cooperar con El, restringiendo nuestros pensamientos y evitando contemplar aquellas cosas que debilitarán y mancharán el alma. Para que las palabras de nuestra boca sean aceptables para el cielo y beneficiosas para los que nos rodean, nuestros pensamientos deben ser puros y las meditaciones de nuestro corazón deben ser limpias. Cristo dijo a los fariseos !Generación de víboras¡ ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12: 34-37). En el sermón del monte, Cristo presentó ante sus discípulos los principios más extensos de la ley de Dios. Enseñó a sus oyentes que aun antes de cometer el pecado se puede transgredir la ley con el pensamiento. Por eso estamos bajo la obligación de controlar nuestros pensamientos y sujetarlos a la ley divina. Dios nos ha dado los poderes elevados de su Espiritu, para que en nuestro espiritu y en nuestra imaginación podamos contemplar las cosas celestiales a fin de tener un progreso continuo en la vida espiritual. Hay agentes enviados por Dios para ayudarnos en nuestro desarrollo de la virtud y el conocimiento, sin embargo es muy poco apreciados y solicitados. A menudo se permite que la mente contemple aquello que es mundano, sensual y degradante, dedicando tiempo a las cosas triviales y comunes, en lugar de dedicarlo a los grandes intereses que pertenecen a la vida eterna. De esa manera la mente se empequeñece y se debilita por falta de ejercicio en temas que sean dignos de concentrarse en ellos. “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8). Nuestra vida se transformará en la medida en que contemplemos lo bueno. Y al meditar en la perfección de nuestro Modelo divino (JESUCRISTO), desearemos ser totalmente renovados y transformados a su imagen, y tendremos hambre y sed de llegar a ser como Aquel a quien adoramos. Cuanto más pensemos acerca de Cristo, tanto más hablaremos acerca de él, y tanto mejor lo representaremos frente al mundo. Somos llamados a separarnos del mundo para llegar a ser hijos e hijas del Altísimo y glorificarlo en esta tierra. Es esencial que nuestra mente more en Cristo para que su gracia nos sea revelada. La venida del Señor se acerca y debemos mantener esa bendita esperanza delante de nosotros para no decir en nuestros corazones: “Mi Señor se tarda en venir”. La incredulidad del corazón se expresa en acciones que muestran la pérdida de la fe hasta que toda el alma se envuelve en oscuridad. IGLESIA CRISTIANA NEOTESTAMENTARIA Cristo La Piedra Principal |
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No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo; El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna. Tito 3:5-6 |