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Album: 22 de Abril de 2007

LA GRACIA EN LA VIDA DEL CREYENTE

LA GRACIA EN LA VIDA DEL CREYENTE

“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy”

Hay dos tipos de gracia, la común y la especial; la gracia común esta expresada y se refiere a la gracia de Dios dada a la creación en su conjunto. Dios aún permite que el sol brille sobre todos, salvos y no salvos (Mateo 5:45). El los alimenta, les permite trabajar y les da vida. Es esta gracia común de Dios lo que "restringe" la ira de Dios por ahora. La "gracia especial", es por la cual Dios otorga a los creyentes la salvación. La gracia de Dios quiere decir que Dios nos da lo que no merecemos, y la misericordia de Dios quiere decir que Dios no nos da lo que merecemos

Cuando una persona trabaja ocho horas al día y recibe un pago justo por su tiempo, eso se llama salario. Cuando una persona compite con otra y recibe un trofeo por su desempeño, eso es un premio. Cuando una persona recibe un reconocimiento apropiado por sus muchos años de servicio y sus altos logros, eso es un reconocimiento. Lo que destaca este cuadro es que ningún esfuerzo humano alguno, podrá ser el resultado de la gracia de Dios en su vida. La gracia es una fuerza divina que podemos entender que viene de Dios. Gracia: amor, bondad, compasión, misericordia, favor inmerecido.

Esta es la obra divina que manifiesta el creador hacia hombre salvo y que es derramada a quien la recibe por medio de la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo por su muerte.

Debemos recordar que Jesús nos recibe imperfectos para perfeccionarnos, para mantenernos en libertad y saber que solo podemos subsistir por Su Gracia. Él es la gracia de Dios, manifestada por acción de la voluntad divina, y las Escrituras afirman resueltamente que el hombre no puede hacer nada para merecerla. La gracia posibilita la fe, La fe es la aceptación de la gracia de Dios, Toda la idea neotestamentaria de la redención y salvación gira en torno a la gracia de Dios, manifestada en la vida, obra, muerte y resurrección de Cristo. Es la base de nuestra justificación. Justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Jesús el Cristo; para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna. (Romanos 3:24; Tito 3:7)

Esta obra divina fue prometida sobre la casa de David y sobre todo morador del pueblo de Jerusalén, y ahora sobre todo aquel que mirare al calvario y reconociera la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo, quien murió, y que en El fue cargado todos los pecados del mundo, para que todo aquel que creyera y confesare a Jesús como su único y suficiente salvador, alcanzara el derramamiento de esta obra divina.

Y derramaré sobre la Casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, Espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y harán llanto sobre él, como llanto sobre unigénito, afligiéndose sobre él como quien se aflige sobre primogénito.

(Zacarías 12:10)

El trono de Dios no sólo es un símbolo de juicio y de poder, sino también de gracia Lleguémonos pues confiadamente al trono de su gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para la ayuda oportuna. (Hebreos 4:16)

Pablo sabía que la gracia de Dios era la fuerza dinámica de su propia vida: "Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo" (1Corintios 15:10).

Esta obra divina fue derramada a todo creyente, y en muchos ha sido en vano, Pablo exhorta a que no recibamos en vano la gracia de Dios. Y así nosotros, como ayudadores juntamente con él, os exhortamos también á que no recibáis en vano la gracia de Dios,(2 Corintios 6:1)

Porque el hacerlo no dejamos que Dios obre en nuestra vida. Nosotros pedimos en nuestras oraciones que sea derramado el espíritu de gracia, cuando ya nos ha sido dada, al recibir y confesar a nuestro señor Jesucristo. Justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Jesús el Cristo.

Ahora que hemos recibido de esta obra divina debemos dar de lo que hemos recibido. Más id antes á las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia. (Mateo 10:6-8)

Pero en lugar de manifestar esta gracia, hemos dejado que la vanidad de nuestros sentidos, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por nuestra ignorancia, y dureza de corazón. Hemos perdido el sentido de nuestra conciencia y dando lugar a la impureza. Si en verdad hemos aprendido de lo que hemos oído de la verdad, a que dejemos al viejo hombre que está viciado conforme a los deseos del error, y a renovarnos en el espíritu de nuestra mente, y vestirnos del nuevo hombre, en justicia, santidad y verdad. Dejando que ninguna palabra torpe salga de nuestra boca, si no la que sea para edificación para que de gracia a los creyentes, y no contristar al Espíritu Santo de Dios.

Si en verdad queremos ese espíritu de gracia dejemos las actitudes viciadas del viejo hombre. Que están llenas de amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia, malicia, porque esto ha contristado al espíritu Santo de Dios. Cuando debemos ser benignos, misericordiosos, perdonadores los unos a los otros, como también Dios nos perdono en Cristo Jesús. Por eso nuestro Dios es un Dios de gracia. (Efesios 4:17-32)

Pablo les rogaba a los Efesios que andarán como es digno de la vocación con que fueron llamados. Con humildad, mansedumbre, paciencia, soportando los unos a los otros en amor que esto es GRACIA.

YO pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados; Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor; (Efesios 4:1-2)

Si en verdad queremos esta obra divina en nuestra vida, tenemos que ser capases de ser humildes, mansos, pacientes, bondadosos, compasivos, misericordiosos. Porque todo esto encierra el espíritu de gracia. Y todo esto es posible cuando adoptamos el espíritu de oración, y con ayuda del Espíritu Santo, podremos ser despojados de las costumbres del viejo hombre.

Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados; (Hebreos 12:15)

Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres. (Lucas 2:52)

Si Jesús crecía en gracia ¿Y NOSOTROS PODREMOS? Si podremos si nos despojamos de las costumbres del viejo hombre, y adoptamos las del nuevo hombre que está en nuestro espíritu, y sumando estas actitudes en nuestra vida hacia los hombres, entonces daremos testimonio del espíritu de gracia.

HUMILDAD + MANSEDUMBRE + PACIENCIA + BONDAD + COMPASION + MISERICORDIA = GRACIA. de gracia recibisteis, dad de gracia. (Mateo 10:6-8)

 
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Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo;
Efesios 2:20
 

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