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Album: 22 de Abril de 2007

FE o PRESUNCION

FE O PRESUNCION

¿Que cristiano no tiene prueba y aflicciones? Jesús dijo y nos previno cuando nos dijo, Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33)

Pero aun conociendo estas palabras dejamos que las aflicciones nos lleven a la desesperación y tomar caminos que no están en la voluntad de Dios.

En estos casos ¿a quien recurrimos? Muchas veces recurrimos a nuestros ministros, otras confiamos en nosotros mismos, otras a nuestro mejor compañero y por ultimo al Señor.

Debemos tener mucho cuidado en nuestras decisiones y en nuestro caminar, ya que satanás anda como león rugiente buscando a quien devorar, el siempre estará metiendo duda a nuestra vida y retando nuestra Fe.

Muchos hemos tomado la Fe y la presunción como una misma cosa, pero no lo son.

Presunción demostrar algo por su hecho. Como se usa en los casos legales, que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Hay dos tipos de presunción:

1.- El hombre presume de sus capacidades (esperando poder salvarse sin la ayuda de lo alto).

2.- El hombre presume de la importancia o de la misericordia divina (esperando obtener perdón sin la conversión, y la gloria de Dios sin merito)

Estas dos tipos de presunciones las podemos resumir en dos palabras: vanagloria y jactancia.

El simple hecho de tomar un versículo de las escrituras y decir “creo en esto” y luego dar un salto presuntuoso desde el pináculo del templo, podría traernos una tragedia.

Satanas quiso probar a Jesús en esta área.

Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo, Y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por ti, Y te alzarán en las manos, Para que nunca tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios. (Mateo 4:5-7)

El diablo tentó a Jesús con un versículo bíblico: Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, Porque tu pie no tropiece en piedra. (Salmos 91:11-12)

Luego le pidió que ejecutara un acto presuntuoso. Si el corazón de Jesús hubiera estado lleno de orgullo (como muchas veces esta nuestro corazón) El hubiera sido tentado. Pero Jesús conocía la diferencia entre la Fe y la presunción.

Debemos aprender a depender del Espíritu Santo que nos ha sido enviado para guiarnos a toda verdad. Pero también debemos aprender a caminar en el espíritu, para poder resistir al diablo en toda prueba. La victoria de nuestro Señor Jesucristo estaba en el sometimiento al Padre.

Someteos pues á Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá. (Santiago 4:7)

No debemos confundir la presunción con la Fe.

Un día un hombre de Dios llevo a su hijo diabético al templo, para que orasen por el, como dice su palabra. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame á los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. (Santiago 5:14)

El creía por la fe la sanidad de su hijo, y que no quería mas medicamentos para el. Decidió afianzarse en la Escritura de Isaías. Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaías 53:5)

El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados. (1 Pedro 2:24)

Después de tres días de oración y ayuno y gran aflicción y sufrimiento físico departe de su hijo, el niño murió.

En su mente pensaba que la única razón de la muerte de su hijo, se debió a que estaría a un paso de un milagro mayor, como el caso de Lázaro. Cuando eso no sucedió, no sabia que pensar, sabia solo en su mente que Jesús nunca falla, pero a pesar de todo, su hijo estaba muerto. ¿Cómo podía ocurrir tal cosa? ¿A quien recurriría ahora?

Entonces vino a su mente Juan 6:68. Señor, ¿á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna. Aunque estaba grandemente confundido, estaba consiente del deber de poner su fe en Jesucristo.

Después de unos cuantos meses su esposa pudo aceptar el hecho de su hijo que se quedaría con Jesús, pero a el le tomo tres años.

Después de algunos meses en una reunión un profeta que no sabia nada de el y de su acontecimiento le pidió que se parara el y su esposa de tras de el y dijo “No todo lo que hiciste estuvo bien”.

A través de esta palabra aprendió que cualquier acción que sea contraria a la escritura, atara al Espíritu de Dios para que no obre en esa área de la vida de la persona. Pero Dios también ve las buenas intenciones de nuestro corazón para hacer el bien, para confiar en El para sanidad. El Espíritu Santo trajo consuelo llevándolo al Salmo 23

Hay una Fe que sana, pero hay muchas clases de Fe: Fe en Jesús para salvar, Fe para solución de los problemas, Fe para los problemas emocionales, Fe para la sanidad y Fe sanadora.

El problema reside en el hecho de que confundimos la Fe y la creencia, pensamos que si creemos con las fuerzas suficientes, la sanidad viene.

La mayoría de las clases de Fe están vinculadas a la creencia, como la Fe para la sanidad. Pero la Fe que realmente sana no lo esta. Podemos tener Fe y creer que Dios sanara, pero eso no es Fe sanadora. Cuando Jesús aplica Fe sanadora a nuestra vida, somos sanos.

Hasta que Dios no nos revele la sanidad. El esperara que nosotros hagamos todo lo que podamos para aliviar el dolor y el sufrimiento. El rechazar el uso de la medicina es un acto presuntuoso de nuestra parte. Lo cual impide al Espíritu de Dios de hacer su obra.

La Fe es un don de Dios, por el oír su Palabra, no solo es un sentir: Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: (Efesios 2:8)

Había un centurión que había escuchado de Jesús, y al oír de todas las señales que Jesús hacia descendió a El.


Y entrando Jesús en Capernaum, vino á él un centurión, rogándole, Y diciendo: Señor, mi mozo yace en casa paralítica, gravemente atormentada. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará. Porque también yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mí soldados: y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace. Y oyendo Jesús, se maravilló, y dijo á los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta. Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste te sea hecho. Y su mozo fue sano en el mismo momento. (Mateo 8:5-13)

Realmente no sabemos cómo explicar la fe, o por qué algunas personas son sanadas y otras no. No sé por qué un hombre de tanta fe como lo fue Eliseo, murió de una enfermedad: Su vida fue una saturada de milagros (dos veces más que la de Elías).

"Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió" (2 Reyes 13:14). Y murió Eliseo, y sepultáronlo. Entrado el año vinieron partidas de Moabitas á la tierra. (2 Reyes 13:20)


No puedo explicar el porqué el Apóstol Pablo pudo sanar a muchos, y dejo a Trófimo enfermo pero le escribió a Timoteo:
" Erasto se quedó en Corinto; y á Trófimo dejé en Mileto enfermo. (2 Timoteo 4:20)

El Apóstol Pablo describió el tratamiento de Timoteo: "Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades" (1 Timoteo 5:23).

Quizás Pablo aprendió acerca del tratamiento de enfermedades del doctor Lucas, el médico que viajó con él por todas partes (2 Timoteo 4:11; Colosenses 4:14). No obstante, dan la apariencia de que Dios utiliza, tanto la oración para la sanidad como los remedios para ayudar a los enfermos. Debemos recordar esto. Y estar consciente de que Jesús obra milagros de sanidad, que Él nos ama, que murió por nosotros y que se levantó de los muertos para que nosotros recibiésemos vida eterna.

 
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Proverbios 1:7
 

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