ENFERMEDAD EN EL ALMA |
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ENFERMEDAD EN EL ALMA La primera función del alma es la de dar vida al cuerpo, y como la respiración es el signo principal de la vida física, de ahí que en hebreo, como en la mayoría de las lenguas, se designe con términos que se relacionan más o menos con la imagen del aliento. Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fue el hombre en alma viviente. (Génesis 2:7) Este principio es la base donde radican los sentimientos, las pasiones, la ciencia, y la voluntad. Nuestro Señor Jesucristo ha venido a nuestra vida para hacernos libres, y nos ha enviado al Espiritu Santo para guiarnos a toda verdad, y ser librados de las ataduras emocionales, el temor, la angustia, y el dolor, que nos impiden la felicidad y una vida plena en Cristo. En el momento de recibir la salvación, Jesucristo nos perdona nuestros pecados y los echa al fondo del mar. El tornará, él tendrá misericordia de nosotros; él sujetará nuestras iniquidades, y echará en los profundos de la mar todos nuestros pecados. (Miqueas 7:19). Sin embargo, en muchas personas, quedan lastimaduras emocionales que necesitan ser sanadas. Esto también es parte del proceso del crecimiento espiritual y un gran paso hacia la santidad. El Espiritu Santo es el instrumento de Dios para la liberación de nuestra alma y de las raíces emocionales que nos han dejado nuestra antigua vida, pero también el mismo Espiritu encaminara al creyente hacia una vida plena en donde todo será para bendición. Cristo es el camino, la verdad y la vida para una vida plena. En breve, se puede explicar la necesidad de una vida plena en el espiritu y con ayuda del Espiritu Santo. El ser humano está constituido de una trinidad: espíritu, alma y cuerpo. El espíritu es la parte que necesita a Jesucristo para llevarnos a la salvación, el cuerpo es la parte física que se puede enfermar, y el alma es la parte emocional. El espíritu nos redarguye de culpa y buscamos el perdón de Dios. Con el cuerpo sentimos el dolor físico y nos vamos con el médico a ser tratados. Pero, el alma también se lástima en lo emocional, pero no es siempre tan obvio, y pocas veces se busca solución, pero el daño existe. Cuando algo nos lastima emocionalmente decimos que nos duele hasta el alma. Más, sin embargo es de suma importancia buscar ayuda para esta parte de nuestra vida que no solamente nos daña a nosotros, sino también a los que nos rodean. Alguien con daños emocionales no puede ser efectivo en su vida cotidiana como padres, ni tampoco en el trabajo, y mucho menos en la obra de Dios; Porque no lleva una vida feliz. Uno puede haber recibido a Cristo y amar a Dios, pero si sus problemas emocionales no están resueltos, no puede dar un buen testimonio. No olvidemos el deseo real de Dios en nuestras vidas, de que seamos plenamente felices. "El ladrón viene para hurtar y matar y destruir; yo (Jesús) he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia." Juan 10:10. El hombre siempre buscara consejo para su vida, pero casi siempre su último recurso es buscarlo en Dios. Nuestra naturaleza por el pecado nos ha hecho insensibles para buscar al Dios vivo, y rendir nuestra vida hacia El. Como lo hizo Adán y Eva después de su pecado. La primera actitud fue guardarse de Dios por su vergüenza porque habían desobedecido a Dios. La segunda actitud fue buscar un culpable de su hecho. En lugar de reconocer su culpa y confesar su pecado. satanás había intimidado su vida, para después tenerlos oprimidos, y lastimados emocionalmente, porque había despertando su conciencia, y así descubrir su vergüenza delante de Dios, y condenarlos por su hecho. Uno de los nombres de satanas es el avergonzador. El buscara motivos para lastimarnos emocionalmente o avergonzarnos delante de los hombres y de Dios, como lo hizo en Adán y Eva. Para buscar una sanidad en las heridas de nuestra alma, necesitamos buscar el perdón de Dios, y aun el perdón de nuestro prójimo. Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dice: No te digo hasta siete, más aun hasta setenta veces siete. (Mateos 18:21-22) Es difícil para el entendimiento del hombre el poder del perdón, si no es dirigido por el Espiritu Santo. Cuando el Espiritu Santo nos guía y nos enseña el poder del perdón entonces toda herida en nuestra alma será sanada, si queremos que sean perdonadas nuestras ofensas necesitamos aprender a perdonar quien nos ofende. Más si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (Mateo 6:15) Muchas enfermedades en nuestra alma radican en nuestra falta del perdón, la enfermedad del alma es un problema común en la humanidad; cuando la Biblia describe “quebrantado de corazón” describe algún padecimiento del alma, este término nos habla de las heridas internas del alma. Nuestro Señor Jesucristo dijo: El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: Me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; Para pregonar á los cautivos libertad, Y á los ciegos vista; Para poner en libertad á los quebrantados: (Lucas 4:18) Este es un tema muy importante, ya que, cualquier cosa que pueda destruir el alma, de seguro que destruirá también el cuerpo. La enfermedad del alma puede trasmitirse al cuerpo. Un quebrantamiento en las emociones y mente, conducirá a un quebrantamiento o deterioro fisiológico (en el cuerpo). Es vital que nuestra alma sea restaurada. El mismo (Salmo 23:3) nos dice que el buen pastor de nuestras vidas confortara (restaurara) nuestra alma. La condición de nuestra alma influirá en nuestra mente, emociones, imaginación y aun en nuestra memoria. Muchos cristianos podemos sufrir de las cicatrices de heridas que recibimos en nuestra alma. Retenemos muchos recuerdos dolorosos del pasado. Es por ello que muchos somos llevados a muchas dudas de nuestro presente y tenemos temor del futuro. Puede que tengamos respuestas en nuestra mente, pero nos es difícil razonar correctamente cuando nuestro corazón está herido. Creo que todos necesitamos "sanidad interna" del alma. Nuestra mente, memoria y emociones, necesitan ser renovadas y tener una "liberación en nuestra alma". La sanidad del hombre en su aspecto total, es un proceso. Comienza por medio de un encuentro con Jesús como nuestro Salvador y Bautizador con el Espíritu Santo. Esto, trae como resultado un corazón nuevo y un espíritu liberado. Dios comienza la operación en nuestro hombre interior, en nuestro más recóndito ser; o sea en nuestro espiritu, luego, dirige Su obra de redención hacia nuestra alma a fin de sanarla y restaurarla. Él desea traer Su vida y su poder sanador a nuestro espíritu, alma y cuerpo, a fin de que seamos sin "culpa o tacha" (perfectos e íntegros) cuando Él venga. |
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Encomienda a Jehová tu camino, Y espera en él, y él hará. Salmo 37:5 |