EL SELLO DEL CRISTIANO |
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LLEVAMOS EL SELLO COMO HIJOS DE DIOS
El sello se empleaba metafóricamente para indicar posición, autenticidad, garantía o seguridad. Un libro sellado era un secreto hasta el momento de romper el sello. Tú empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin: pasarán muchos, y multiplicaráse la ciencia. (Daniel 12:4)Y dijo: Anda, Daniel, que estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del cumplimiento. (Daniel 12:9)
El que recibe el testimonio del evangelio atestigua que Dios es veras, y el mismo verbo se emplea para indicar que el Hijo del Hombre fue sellado por el Padre como un mensajero autentico. El que recibe su testimonio, éste signó que Dios es verdadero. (Juan 3:33) la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios.(Juan 6:27) La circuncisión de Abraham fue el sello de la justicia que había recibido anteriormente por la fe. Y recibió la circuncisión por señal, por sello de la justicia de la fe que tuvo en la incircuncisión: para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, para que también á ellos les sea contado por justicia; (Romanos 4:11) Y los creyentes en Corinto constituían el sello del apostolado de Pablo. ¿NO soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto á Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor? Si á los otros no soy apóstol, á vosotros ciertamente lo soy: porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor. (1 Corintios 9:1-2) El hecho de sellar constituía un proceso legal mediante el que se confirmaba un acto de entrega o prohibición o reserva. También se empleaban con frecuencia como testimonio y prueba de genuinidad. Esto puede ser de ayuda para comprender el concepto de sellamiento cuando se aplica a Cristo y a los cristianos. El Señor Jesús habló de Sí mismo como habiendo sido sellado por Dios el Padre, refiriéndose indudablemente al descenso del Espíritu Santo sobre Él en Su bautismo. Así, se dio testimonio de que Él era el Hijo de Dios. Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y fue hecha una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido. (Lucas 3:22) Trabajad no por la comida que perece, más por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios. (Juan 6:27)
Los creyentes son sellados por el Espíritu para el día de la redención, y el Espíritu es también las arras de la herencia El cual también nos ha sellado, y dado la prenda del Espíritu en nuestros corazones. (2 Corintios 1:22) Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. (Efesios 4:30) El don del Espíritu es el sello. Ello no pudo ser así hasta que se llevó a cabo la obra de la redención, consiguiéndose así la justicia para los hombres. Pero el sello es ahora la marca distintiva de los que son de Dios. El concepto de sellado es distinto del de ser nacidos del Espíritu, así como del de ser conducidos por el Espíritu después de haberlo recibido. Sólo los creyentes reciben el sello, en virtud de su fe en el Salvador, que murió por ellos y que resucitó para su justificación. El sellado, basado en el perdón de los pecados, da la consciencia del beneficio conseguido por la fe. Hay varios incidentes en el libro de Hechos que dan luz sobre esto. En el día de Pentecostés, después que Pedro hubiera proclamado la muerte, resurrección y exaltación de Cristo, los oyentes, compungidos de corazón, dijeron: ¿Qué haremos? Pedro les contestó: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo (Hechos. 2:37-38). Así, cuando Pedro predicaba a Cornelio y a los que se habían reunido en su casa, mientras él estaba diciendo: «Todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre... el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso (Hechos. 10:43, 44). En Efesios se afirma que los gentiles, al creer en el evangelio de su salvación, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa. En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, (Efesios 1:13) Siendo propiedad del cual nos sello por su Espíritu Santo y este es el sello de su propiedad que da testimonio entre los incrédulos. Dios quiere que caminemos, no tomando su gracia como provecho a la carne. Si nos ha hecho libres del pecado, es para que seamos siervos de El. Toda su palabra esta inspirada para enseñarnos, exhortarnos y para prepararnos para el día del Señor. Los que hemos sido sellados por nuestro amado, siendo la señal de ello su Espíritu Santo, quiere que nos mantengamos, limpios, purificados, sin mancha, santos, separados de las concupiscencias de la carne, y los placeres de este mundo. Que lo único que obtenemos es ser contaminados. Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos; dejad de hacer lo malo: Aprended á hacer bien: buscad juicio, restituid al agraviado, oíd en derecho al huérfano, amparad á la viuda. Venid luego, dirá Jehová, y estemos á cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán á ser como blanca lana. Si quisiereis y oyereis, comiereis el bien de la tierra: Si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos á espada: porque la boca de Jehová lo ha dicho. (Isaías 1:16-20) El señor viene por una iglesia limpia, porque el la ha lavado por su sangre, y el quiere que nos mantengamos así hasta su venida. Ya que de no hacerlo seremos consumidos a espada, ósea por su palabra. Porque un día cada uno tendremos que rendir cuentas al Señor de todas nuestras cosas sean buenas o malas. El único sello que Dios ha puesto en todo creyente es el sello de su Espíritu Santo: El cual también nos ha sellado, y dado la prenda del Espíritu en nuestros corazones.
(2 Corintios 1:22) Mas el que nos hizo para esto mismo, es Dios; el cual nos ha dado la prenda del Espíritu. (2 Corintios 5:5) En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, (Efesios 1:13) Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. (Efesios 4:30) Este sello nos distingue en el reino de los cielos y en nuestra permanencia en este mundo. Como hijos, como propiedad y seguridad en la redención de nuestro destino en el día del Señor. La Biblia nos habla de un sello que será marcado y esto en la frente de los escogidos de Dios, que esta en el libro de Ezequiel y Apocalipsis. El sello del Dios vivo, emblema de propiedad y seguridad. Este sello fue puesto para que no fuesen tocados ni destruidos por el juicio que Dios trajo por la rebelión de su pueblo y del mundo. Pero todo aquel que ha creído y confesado a Jesucristo como su único y suficiente salvador, ha sido sellado por la sangre del cordero y el testimonio del Espíritu Santo. Y esto nos habla de una garantía y seguridad para el día del señor. Y la gloria del Dios de Israel se alzó de sobre el querubín sobre el cual había estado, al umbral de la casa: y llamó Jehová al varón vestido de lienzos, que tenía á su cintura la escribanía de escribano. Y díjole Jehová: Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalem, y pon una señal en la frente á los hombres que gimen y que claman á causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. (Ezequiel 9:3-4) Y á los otros dijo á mis oídos: Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad viejos, mozos y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno: más á todo aquel sobre el cual hubiere señal, no llegaréis; y habéis de comenzar desde mi santuario. Comenzaron pues desde los varones ancianos que estaban delante del templo. (Ezequiel 9:5-6) Y vi otro ángel que subía del nacimiento del sol, teniendo el sello del Dios vivo: y clamó con gran voz á los cuatro ángeles, á los cuales era dado hacer daño á la tierra y á la mar, Diciendo: No hagáis daño á la tierra, ni al mar, ni á los árboles, hasta que señalemos á los siervos de nuestro Dios en sus frentes. (Apocalipsis 7:2-3) Y les fué mandado que no hiciesen daño á la hierba de la tierra, ni á ninguna cosa verde, ni á ningún árbol, sino solamente á los hombres que no tienen la señal de Dios en sus frentes. (Apocalipsis 9:4) Y MIRÉ, y he aquí, el Cordero estaba sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de su Padre escrito en sus frentes. (Apocalipsis 14:1) Los ciento cuarenta y cuatro mil de las doce tribus de Israel mencionados serán sellados en sus frentes. Esta cantidad tipifica la integridad del remanente que quedará preservada para bendición a través de la gran tribulación, y quedan patentes como portadores del testimonio y de la marca del Dios viviente. Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor á los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. (2 Timoteo 2:19) Cuando Salomón habla del sello en cantares, el no esta hablando de una marca en nuestra vida como testimonio, si no esta hablando de una posesión total de nuestra vida, en nuestro Padre y Amado. Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo: Porque fuerte es como la muerte el amor; Duro como el sepulcro el celo: Sus brasas, brasas de fuego, Fuerte llama. (Cantares 8:6) Este debe ser el mayor anhelo de cada cristiano, estar en el corazón de nuestro Amado Padre y ser una marca de victoria en su brazo. |
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| Porque si el árbol fuere cortado, aun queda de el esperanza; retoñecerá aún, Y sus renuevos no faltarán. Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo, Al percibir el agua reverdecerá, Y hará copa como planta. |