Inicio arrow Estudios Bíblicos arrow ¿COMO SALVARNOS DE LA RUINA Y LA DESTRUCCION DE SATANAS?

Formulario de acceso






¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí

Estadísticas

Visitantes: 89204

Imágen Aleatoria


Album: 22 de Abril de 2007

¿COMO SALVARNOS DE LA RUINA Y LA DESTRUCCION DE SATANAS?

¿Cómo salvarnos de la ruina y la destrucción de Satanás?

 

Sed sobrios (Dominio propio), y velad (Oración y Palabra); porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.” 1 pedro 5: 8.

 

Caín fue el segundo de los hombres que se aconseja a que debe «dominar» o «enseñorearse» del pecado. Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? y si no hicieres bien, el pecado está á la puerta: con todo esto, á ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Génesis 4: 7

El resultado de esa desobediencia lo llevo a ser presa en las manos del que vino a robar destruir y matar y este es Satanás, ¿cual fue el resultado de la falta del dominio propio? Y habló Caín á su hermano Abel: y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató. Génesis 4: 8 

La Biblia nos dice claramente que en los últimos días, la iglesia de Jesucristo enfrenta la ira de un diablo rabioso. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos “… ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.” Apocalipsis 12: 12.

 Llega el momento cuando ciertas situaciones de la vida, están mas allá de cualquier esperanza humana. No hay consejo, ni doctor o medicina, o cualquier otra cosa que pueda ayudar. La situación se hace imposible. Y requiere un milagro, o sino terminara en una devastación. La falta de dominio propio nos lleva al pecado, es por eso que se nos pide,  Sed sobrios y velad (Tener dominio propio, orar y estar en su palabra)

Cuando Satanás ataca a los creyentes y a las familias; En tales situaciones, la única esperanza es que alguien se llegue a Jesús. Alguien tiene que tener su oído, y su atención. No importa quien sea, padre, madre o hijo. Esa persona tiene que tomar la responsabilidad de echar mano de Jesús. Y él tiene que determinar, “No me voy hasta que me oiga el Señor. Él tiene que decirme: ‘Esta hecho; ahora sigue tu camino.’”

Un claro ejemplo lo encontramos en el Evangelio de Juan, encontramos tal crisis familiar: “…Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.”Juan 4:46. Esta era una familia de distinción, quizás hasta realeza. Un espíritu de muerte estaba sobre el hogar, mientras los padres cuidaban a su hijo a punto de la muerte. Y nos dicen que toda la casa creyó, incluyendo a los sirvientes. “…y creyó el (el padre) con toda su casa.”Juan 4:53.

Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Este, como oyó que Jesús venía de Judea á Galilea, fué á él, y rogábale que descendiese, y sanase á su hijo, porque se comenzaba á morir. Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis. El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesús le dijo, y se fué. Y cuando ya él descendía, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre. El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él y toda su casa. (Juan 4:46-53)

 

 

 

Alguien de esa familia en conflicto, sabía quien era Jesús y había oído de su poder milagroso. Y de alguna manera, llegó la voz al hogar, que Cristo estaba en Canaán, como a 25 millas 40 kilómetros de distancia. Desesperado, el padre se encargo de acercarse al Señor.

Muchas familias de creyentes han sido sacudidas por caos, tristeza y dolor. Y la devastación demoníaca ha llegado de muchas maneras: a través de adicciones, de alcoholismo, drogadicción, hijos rebeldes, divorcio. Pero el resultado siempre es el mismo: una familia que antes fue feliz es separada y devorada.

El noble del cual se habla en Juan 4 tuvo esa clase de determinación y logro acercarse a Jesús. La Biblia dice que él: “le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.” Este, como oyó que Jesús venía de Judea á Galilea, fue á él, y rogaba le que descendiese, y sanase á su hijo, porque se comenzaba á morir. 4: 47. Que imagen maravillosa de la intercesión. Este hombre hizo todo a un lado para buscar al Señor para que le diera una palabra.

Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis. 4: 48 ¿Qué quiso decir Jesús con esto? Él le estaba diciendo al noble que una liberación milagrosa no era su necesidad más apremiante. En lugar de eso, el asunto numero uno era la fe de ese hombre.  Cristo pudo haber entrado a la casa de esa familia, puesto sus manos sobre el hijo moribundo y sanarlo. Sin embargo, todo lo que esta familia sabría de Jesús es que el obra milagros.

Cristo deseaba más para este hombre y su familia. Así  mismo lo quiere para cada uno de nosotros y para cada familia. Él quiere que sepamos que él es Dios. Siempre escuchamos de El, en la enseñanza, en su alabanza, pero ¿Cuanto queremos conocer de Jesucristo? Si no lo buscamos, como sabremos que es lo que quiere de nosotros.

Tristemente, muchos creyentes siguen su camino antes de escuchar a Jesús. Pero este hombre se alejo en fe. ¿Cuál fue la diferencia? Él recibió una palabra del Señor. Él había rogado a Dios y espero en él en fe. Y el no se iba hasta que recibió la promesa de vida. “Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.” 4: 50.

Confiar en el Señor significa hacer lo opuesto. Si realmente creemos en él como nuestro   salvador y libertador, rogaremos como hizo el noble: “Por favor, Jesús, ven ahora. Actúa rápidamente, antes que mi ser amado se pierda para siempre.” Solo una oración agresiva y ferviente puede combatir los dardos destructivos de Satanás para arruinar nuestra vida o familia. Oraciones a medias no derribaran las fortalezas. Tenemos que ser sacudidos de nuestras propias preocupaciones y ponernos en serio con la oración. Y tenemos que quedarnos cerca de Jesús hasta que llegue su palabra.

Si dejamos que nuestra vida o la de nuestra familia sean alejadas de la oración y comunión de Jesucristo podemos ser manejados por poderes demoníacos. Y llegar a ser llevados por las destrucciones que el mundo ofrece, y que Satanás a infiltrado al mundo para tenerlas sometidas a las gentes en las drogas, alcohol, pornografía y prostitución.

Podemos tomar un suspiro de alivio, pensando, “Gracias a Dios, que nosotros y nuestros hijos están aquí. Tenemos derecho a ser agradecidos con Dios. Sin embargo, nunca tememos que nuestra vida este tibia hacia Jesús. Según el Señor mismo, estar tibio es una condición tan terrible como estar oprimido por demonios. Cuando Cristo advirtió: “Te vomitare de mi boca,” el no se estaba dirigiendo a perdidos. El estaba hablando a creyentes tibios en su iglesia. Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Apocalipsis 3:16. Jesús sabe que un espíritu de tibieza puede adormecer a cualquier creyente en tentaciones demoníacas infernales. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen. 1Corintios 11: 30 

 

En Nuestra vida como en la de nuestros hijos podemos ser amables, educados, y bien comportados. Podemos alejarnos de la mala compañía, respetarnos los unos con los otros y ser rectos moralmente. Pero si no somos sinceros en el amor por Jesús, si estamos vagando espiritualmente, estamos en peligro. Ves, cualquier niño que es criado en un hogar de creyentes ya es el primer blanco de Satanás. El diablo persigue a aquellas familias que son más fervientes en su amor por Jesús. Pero ahora la tibieza en nuestra vida como en la de nuestros hijos ha facilitado el trabajo del enemigo. El se deleitara al ver cuan fácil es atraparnos a una atadura de pecado.

Hasta los cristianos más devotos, incluyendo a ministros, pueden estar cegados por la trampa que Satanás ha tendido para sus hijos espiritualmente pasivos. El enemigo esta buscando constantemente como apagar la menor chispa de vida espiritual que hay en nosotros. No  permitamos que el diablo llegue a nuestras vidas. Pongamonos sobre nuestro rostro diariamente y oremos por nuestra iglesia, ministros, jóvenes, y familia, con ferviente intercesión. Dios nos ha dado el poder para sacudirnos del  estado de tibieza.

Satanás esta tratando de robar la Fe genuina y ferviente del cristiano. Cuando venimos a Cristo es injertada la Fe en nuestra vida. Ahora el enemigo quiere esa Fe. Y él estará tratando de sembrar duda e incredulidad para destruirla. Efectivamente, Satanás estaba apuntando al mismo nervio central de nuestra vida: nuestra confianza en Jesús. Es por ello que debemos de entrar en una constante vida de oración y en escudriñar su palabra, “Satanás, no va descansar para declinar nuestra Fe debemos pedir al Señor que nos guarde del maligno. Cada uno tendremos nuestra propia prueba de Fe, pero el Señor Jesucristo ha sido fiel para darnos la victoria. Aun así nuestra interseción por nuestra iglesia, ministros, jóvenes y familia no se debe detener.

Tuya es, oh Jehová, la magnificencia, y el poder, y la gloria, la victoria, y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y la altura sobre todos los que están por cabeza.

1Cronicas 29:11

 

Mas á Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.

1Corintios 15:57

 

Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo: y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe.  1Juan 5:4 

No debemos conformarnos con migajas. Jesucristo nos ha prometido toda la gracia y misericordia que necesitamos para nuestras crisis. Y eso incluye cada crisis que concierne a nuestras familias, salvas o no. Somos invitados para entrar audazmente al trono de Cristo, con confianza. Y debemos presentarle cada necesidad, sea un padre incrédulo o un hijo rebelde. Puede ser que no veamos a cada ser amado ponerse bien con el Señor o cambiar su vida; pero podemos levantar grandes murallas a su alrededor, para detener su carrera al infierno. Podemos pedir convicción sobre ellos y levantar muros de protección alrededor de ellos.

 
< Anterior   Siguiente >
No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo; El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.
Tito 3:5-6